¿Puede el actual sistema de papel moneda resistir, o está en las últimas?

Antal E. Fekete, Deflación, Dólar, Entidades Financieras, Especulación, Globalización Económica, Inflación, Recesión No hay Comentarios »

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Un tema que debiera propiciar un buen DEBATE

Los productores, por supuesto, tratan de subir los precios mientras más se debilita el dólar. Sin embargo, la gente no está en ánimo de gastar. Si entran en posesión de dinero, lo van a usar para pagar sus deudas. No tienen ahorros en que caer en caso de que pierdan su empleo. En ausencia de compras los incrementos en los precios tendrán que ser revocados (como lo han sido en el caso de petróleo crudo, por ejemplo) causando que muchos productores vayan a la bancarrota.

Hay un nuevo factor que desempeña un papel importante, que no estuvo presente en episodios anteriores: la existencia paralela de dólares electrónicos y de billetes de la Reserva Federal. Sólo una pequeña parte, menos del diez por ciento, se encuentra en forma de billetes, el resto es dinero electrónico. La gente en casa, y en el extranjero, sólo acumula dólares que puedan ser doblados. Es físicamente imposible imprimirlos con la suficiente rapidez para sustituir los dólares electrónicos que las personas, las empresas, las instituciones y los gobiernos extranjeros puedan decidir que rechazan. La velocidad de circulación del dólar de papel está cayendo a cero, mientras que la de los dólares electrónicos está aumentando más allá de cualquier límite.

Esta división del suministro de dinero en dos componentes de distintas velocidades significa deflación. El componente que aumenta de velocidad tendrá que ser cancelado. La Reserva Federal está impotente mientras el acaparamiento de sus billetes asume proporciones sin precedentes.

Professor Antal E. Fekete

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El Super Crash: “quiebras bancarias”, “desaparición de la FED” y “fin del dólar”

Dólar, EEUU, Entidades Financieras, Neoliberalismo, Recesión 1 Comentario »

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Tan sólo unos pocos gurús e inversores han logrado anticipar la llegada de la crisis subprime, antes de que ésta tuviera lugar, frente a la mayoría de los economistas. Dichos analistas prevén ahora un oscuro futuro para el sistema financiero internacional. El exitoso inversor Jim Rogers apuesta por la “desaparición de la Reserva Federal (FED)” y el inicio del “fin del dólar” como moneda de referencia internacional. El economista Nouriel Roubini alerta que todo el sistema financiero es “subprime”, y que quebrarán cientos de pequeños bancos y decenas de grandes entidades. Mientras, el ex-economista del FMI Kenneth Rogoff prevé un largo período de “estanflación”.

EEUU tiene ya 117 bancos en riesgo de quiebra

LD (M. Llamas) ¿A qué nos enfrentamos? Se trata de una mera crisis coyuntural, cuyo origen radica en la concesión de dinero fácil en forma de crédito a compradores de vivienda insolventes (hipotecas subprime), tal y como se ha mantenido hasta ahora, ¿o va más allá? ¿Crisis sistémica? Algunos prestigiosos analistas hablan ya sin tapujos de esta posibilidad, en referencia a la quiebra del actual sistema financiero e, incluso, monetario.

No es nada nuevo. Un proceso de características similares tuvo lugar durante los años 30 del pasado siglo, tras el estallido del crack financiero de 1929, en donde el patrón oro fue sustituido por un sistema de arbitraje cambiario dirigido por los recién nacidos bancos centrales.

La clave del actual problema radica en la reducción artificial de tipos de interés puesto en marcha por la FED y el Banco Central Europeo (BCE) durante los últimos años, que permitió una elevada expansión del crédito sin contar con el necesario ahorro previo. Así, las entidades de crédito han seguido una estrategia de alto riesgo, centrada en adquirir deuda a corto plazo (mediante titulización de préstamos y complejos vehículos de deuda crediticia) para sufragar inversiones a largo (hipotecas y distintos productos financieros), aprovechándose de los bajos tipos de interés, tal y como avanzó LD.

Desde el estallido de la crisis subprime, numerosos analistas, incluido el ex presidente de la FED Alan Greenspan, advierten de que asistimos a la peor crisis desde la Gran Depresión. Y si entonces aquel terremoto logró modificar los cimientos de la economía internacional, el actual Super Crash (tal y como lo denomina el inversor Peter Schiff) amenaza con provocar un ajuste similar.
Causa y origen de la crisis crediticia

Al menos, esto es lo que predicen algunos de los nuevos gurús económicos del siglo XXI, tales como el exitoso inversor Jim Rogers, el profesor de Economía de la Universidad de Nueva York Nouriel Roubini, o el ex-economista del FMI Kenneth Rogoff.

Algunos de estos analistas anticiparon la llegada de las subprime en EEUU el pasado verano, y las posteriores turbulencias financieras que se han desencadenado desde entonces. Por el contrario, los que hasta ahora era considerados como gurús, así como los principales organismos internacionales de análisis (Fondo Monetario Internacional, Banco Mundial, bancos centrales, grupos de estudio, agencias de calificación y todo tipo de gobiernos) han errado constantemente en sus previsiones.

De hecho, la mayoría de ellos aseguraban el pasado verano que la estabilidad financiera se recuperaría, como muy tarde, a finales de 2007. Si los citados expertos siguen acertando en sus previsiones, la economía internacional se enfrenta al peor de los escenarios conocidos en el último siglo. De hecho, lo peor está por llegar.

Quiebras bancarias en EEUU y la mayor recesión en décadas

“Ésta será de lejos la peor crisis financiera desde la Gran Depresión”. Roubini estima que la actual crisis provocará unas pérdidas bancarias próximas a los 2 billones de dólares, frente al billón que prevé el FMI en la actualidad. Es decir, casi el doble.

Los impagos se están trasladando desde las hipotecas subprime, a los créditos de alta calidad (prime) destinados a la compra de vivienda en EEUU, tal y como avanzó LD. De este modo, la morosidad amenaza ya a hipotecas por valor de cientos de miles de millones de dólares; pero además, se trasladará igualmente a diversos tipos de productos crediticios, tales como, préstamos al consumo, tarjetas de crédito, deuda municipal y bonos comerciales, entre otros.

Como resultado, Roubini asegura que cientos de pequeños bancos en EEUU están en riesgo debido a su “elevada exposición al mercado inmobiliario”. De hecho, “docenas de bancos regionales e, incluso, nacionales (como el ya fallido Indy Mac) también se dirigen hacia la quiebra”. Además, “algunos de las entidades de crédito más grandes del país son, igualmente semi-insolventes”, arrastrados por la crisis que vive el mercado inmobiliario norteamericano.

Desplome del mercado inmobiliario

“Durante la recesión de principios de los años 90, el precio de la vivienda cayó de media un 5 por ciento con respecto a su valor máximo”. Sin embargo, en la actualidad, los depreciación de los inmuebles se aproxima al 18 por ciento, y amenaza con continuar. “Si una caída del 5 por ciento en el precio de la vivienda fue suficiente para convertir en insolvente a Citi en 1991, ¿cuántas entidades se verán afectadas si la depreciación alcanza el 30 por ciento y los impagos masivos se extienden por otro tipo de productos financieros?”, se pregunta Roubini.

Durante la recesión de los 90 quebraron casi 1.000 entidades en EEUU. Hoy, algunas instituciones (Fortis) apuntan que caerán 6.000 bancos, de los cerca de  8.500 que operan en el mercado norteamericano. El modelo que impera en la mayoría de las entidades de crédito, consistente en “endeudarse a corto e invertir (prestar) a largo no puede sobrevivir” si los bancos carecen de fondos propios suficientes, o sin el apoyo de un  “banco central que actúe como prestamista en última instancia”, advierte el economista.

En este sentido, cabe destacar los recientes rumores de quiebra de los gigantes hipotecarios Fanie Mae y Freddie Mac, con las nefastas consecuencias que conllevaría su rescate gubernamental, así como la caída de algún otro banco de gran tamaño en los próximos 6 meses, según prevén los inversores internacionales.

A este respecto, el ex-economista del FMI Kenneth Rogoff coincidía recientemente en este diagnóstico durante una conferencia celebrada en Singapur. “Lo peor de la crisis financiera aún está por llegar en EEUU, y uno de los grandes bancos estadounidenses quebrará en los próximos meses”, indicaba.

Según Rogoff, profesor de economía en la Universidad de Harvard, aseguró que “no serán únicamente los pequeños y medianos bancos los que caerán, sino que uno de los grandes sufrirá también este mismo destino”. De hecho, “Fannie Mae y Freddie Mac dejarán de existir”.

PIB negativo en países desarrollados

Ante este panorama, Roubini avanza que EEUU padecerá la “peor recesión económica de las últimas décadas”, una vez que desaparezcan los efectos del estímulo fiscal aprobado por el Gobierno estadounidense (una inyección próxima a los 150.000 millones de dólares en los últimos meses). En concreto, prevé una recesión (tasas negativas de crecimiento) en “forma de U” (entre 12 y 18 meses de duración) frente a la V que espera la mayoría de analistas (6 meses).

Una crisis en forma de L (depresión) es “poco probable”. Sin embargo Roubini considera que la recuperación económica será “débil” debido a las turbulencias financieras, de modo que “afectará al crecimiento económico en los años venideros”, añade. En este ámbito, Rogoff vuelve a coincidir con Roubini: “el mercado norteamericano se enfrenta a un período de estanflación (estancamiento económico y elevada inflación) similar al japonés”.

El motivo del alza de precios, según el ex economista del FMI reside en el “mal movimiento de la FED al reducir sus tipos de interés”. Y es que, no sólo no ha solucionado absolutamente nada (la crisis económica y de liquidez sigue avanzando), sino que tal recorte causará una “gran inflación en los próximos años en EEUU”, tal y como avanzó Libertad Digital. Y ello, debido a la depreciación de dólar.

Además, la crisis económica no sólo afectará a la primera economía mundial. Las  principales economías del mundo también avanzan hacia la recesión, que será especialmente dura en “Reino Unido, España, Irlanda y Portugal, entre otros”, debido a sus respectivas “burbujas”, ya sean crediticias (elevada deuda) o inmobiliarias, según Roubini. España presenta las dos.

Caída del mercado bursátil de hasta el 40 por ciento

Todo ello, también se reflejará en la caída del mercado bursátil norteamericano. El citado economista advierte de que el “precio de las acciones descenderá de media un 40 por ciento con respecto a sus máximos, frente a la típica caída del 28 por ciento de media propia de recesiones pasadas en EEUU”. “Por lo tanto, estamos apenas a mitad de camino del derrumbe del mercado bursátil”, tanto internacional como estadounidense, alerta.

“Bernanke no tiene ni idea de economía”

Y ante todo este panorama, ¿qué está haciendo la Reserva Federal? Jim Rogers, uno de los inversores de mayor éxito en el mercado de commodities (materias primas), explica claramente su opinión al respecto.

El presidente de la FED, Ben Bernanke, “debería dimitir”. En una reciente entrevista en Money Morning, Rogers considera que la autoridad monetaria debería “haber subido los tipos de interés (en cualquier caso tendrá que hacerlo). En caso contrario, el mercado terminará haciéndolo. El problema es que ha metido demasiada basura en su balance”.

En este sentido, el inversor avanza que, por el momento, la FED tiene cerca de 400.000 millones de dólares en activos muy dudosos”, gracias a la ventanilla de descuento que puso en marcha para facilitar crédito a los bancos a cambio de colateral crediticio, tal y como adelantó este periódico.

“Subir los tipos de interés ayudaría”, indica Rogers. “Provocaría un shock en el sistema financiero, pero es que en cualquier caso vamos a sufrir uno. Cada shock, de momento, ha sido peor que el anterior. Bear Stearns fue primero, y luego le han seguido Freddie Mac y Fannie Mae. El próximo shock será aún mayor”, alerta.

Su opinión respecto a la valía del responsable de la FED no deja lugar a dudas: “Bernanke es un tipo de mentalidad muy estrecha. Ha pasado toda su vida académica estudiando cómo imprimir dinero y ahora le hemos dado las llaves de la imprenta. Todo lo que sabe es lo que está haciendo. Bernanke cree que no hay ningún problema con el mercado inmobiliario en EEUU”.

“Él es la Fed y la Fed más que nadie debería estar regulando las entidades financieras bajo su supervisión. Pero no ha hecho nada”, indica. “No tiene ni idea de cómo funciona el mercado, no sabe nada de economía, ni lo más básico. Sí, posee un doctorado donde pone economía al lado, pero la economía tiene más de 200 campos muy concretos. Y su campo es imprimir dinero, donde es un experto, ya nos hemos dado cuenta”, insiste.

Según Rogers, “Paul Volcker fue el último banquero central decente de EEUU (gobernó el organismo desde 1979 hasta 1987)”. Y es que, Volcker insistía en que “rescatar a los bancos en quiebra va más allá de las funciones de un banco central”. De este modo, Rogers estima que el actual fracaso de la FED supondrá su “desaparición”. “Ya tuvimos dos bancos centrales que desaparecieron por varios motivos”, recuerda.

El inicio del fin del dólar

Por último, el inversor Rogers advierte de que EEUU ocupa una “posición de dominio económico tan gigantesca que su deterioro durará bastante tiempo. Esto no va a pasar en una década o dos”, señala. “Estas cosas tardan mucho en suceder. El declive de Reino Unido duró 40 ó 50 años, ya que tenían tanto dinero que podían continuar a pesar de la espiral descendente”. “Incluso Zimbabwe ha tardado 10 ó 15 años en colapsarse”, explica.

Rogers avanza el derrumbe del dólar y, por consiguiente, del mercado financiero internacional tal y como se concibe en la actualidad, puesto que el billete verde sirve como referencia al resto de monedas. “Cuando todo el Gobierno de EEUU tenga sus cuentas en francos suizos estaremos cerca del fin, porque lo harán a pesar de haber instaurado los controles de cambios externos”, concluye.

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La caída del imperio

Deuda, Dólar 5 Comentarios »

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Por Máximo Kinast

El imperio más poderoso de toda la historia de la humanidad está destruido y no lo sabe. Como en esa curiosa rima de Gustavo Adolfo Bécquer que se pregunta: ‘¿Por qué no sangra la herida?’ y en el verso siguiente se responde: ‘Porque el muerto está en pie’. Algo así ocurre con los Estados Unidos de Norteamérica. Está en quiebra y no lo sabe, ni quiere saberlo y le conviene ignorarlo, porque ignorándolo retrasa el colapso final.

La razón es muy simple, aunque resultará necesario explicar y desmitificar algunos conceptos de economía para que todos puedan verlo diáfana e irrefutablemente.

El invento del dinero

En la prehistoria se descubrió que era complicado cambiar una vaca por varias gallinas o por sacos de trigo y para facilitar el trueque se inventó un bien intermedio que servía para ser canjeado por cualquier otro bien o cosa. Ese bien de intercambio se llamó dinero. El dinero tenía un ¡valor que estaba señalado en su superficie. Podía ser un papel o una tablilla de barro o una moneda. En ese soporte se indicaba un valor que era aceptado en la medida en que el ‘emisor’ o fabricante del dinero era conocido y respetado, porque ese emisor respaldaba el dinero con sus bienes. Eso quiere decir que si un Rey o un banquero emitía o fabricaba dinero, estaba dispuesto a retirarlo de circulación recibiéndolo a cambio de sus bienes. Como esto resultaba un poco engorroso se empezó a utilizar el oro como respaldo del dinero y es así como era posible cambiar un papel (un billete de banco) por una cantidad de oro.

Sucedió que el oro no era suficiente para respaldar todo el dinero que se emitía (o fabricaba) y los fabricantes de billetes se dieron cuenta de que tampoco era necesario tener oro para respaldar el dinero emitido (respaldar=dar valor o justificar el valor). Era y es suficiente con la confianza de que con ese dinero es posible comprar (cambiarlo) por cualquier cosa que corresponda a la cantidad que dice valer, y con eso se terminó el respaldo en oro y todo tipo de respaldo.

Lo que ocurrió entonces fue algo muy curioso. El dinero emitido por un país se acepta dentro de ese país, con pequeñas cantidades (relativamente pequeñas) que se adquieren en el extranjero. Lo importante es que con el dinero nacional se puede comprar de todo en la propia nación, pero en el país vecino no reciben el dinero extranjero. El dinero adquiere, entonces, un valor local. En la práctica con todo el dinero que emite un país se puede comprar todo ese país. Si fabricamos más dinero se produce un fenómeno muy especial: Las cosas suben de precio, o lo que es lo mismo, el dinero baja de valor. Eso se llama inflación.

¿Por qué se produce la inflación? Por un principio físico muy conocido, el Principio de Exclusión de Wolfgang Pauli, premio Nobel de Física en 1945, y que a mi me parece que nace de esa proposición aristotélica que dice que A es A y no es B. O dicho de otra forma nadie puede estar en dos partes al mismo tiempo, o bien, que no es posible ocupar el espacio que ya está ocupado. Eso significa que no es posible que dos personas distintas se coman el mismo trozo de pan y ni siquiera pueden comprarlo. Para comprenderlo mejor imaginemos que sólo hay una cosa en el mundo (dentro de una máquina expendedora automática) y que esa cosa vale una moneda. En ese mundo que estamos imaginando hay sólo dos seres y cada uno tiene una moneda. Cualquiera de los dos puede comprar esa cosa con su moneda, pero es imposible que la compren los dos, por causa del principio que hemos citado, por tanto, la otra moneda vale cero. Y lo más curioso de todo esto es que esa cosa que vale una moneda subirá de precio hasta valer dos monedas, por una tendencia al equilibrio que existe en el universo o por obra de Mongo Aurelio, pero la inflación se producirá, ya sea porque las dos monedas existentes han bajado a la mitad de su valor o porque la cosa ha subido al doble del precio. Y eso es exactamente lo que ocurre cuando un gobierno fabrica dinero. Los precios suben y se produce la inflación. Hasta aquí todo está claro, pero hay una excepción.

Hemos explicado que todo el dinero de Chile vale para comprar todo lo que hay en Chile. Igual ocurre con Perú, con la India o con China o con cualquier país, excepto con los dólares de Estados Unidos. Existen monedas fuertes, como las libras esterlinas o los euros, que por tener respaldo de países económicamente fuertes se reciben en otros países. También se llaman ‘divisas’ a estas monedas fuertes. El dólar de los Estados Unidos es la más fuerte de todas las divisas porque se recibe en cualquier lugar del mundo y en muchos países es posible comprar directamente en dólares, o como mínimo, es fácil cambiar dólares por dinero local. ¿Y por qué es fuerte el dólar? Muy simple, porque con todos los dólares que existen en el mundo es posible comprar todo lo que hay, no sólo en los Estados Unidos, sino en todo el planeta. Ninguna otra divisa tiene tan amplia aceptación. Por eso, porque se acepta en todas partes, los gobiernos guardan sus reservas en dólares y la gente trata de ahorrar en dólares y los millonarios guardan dólares en sus cajas fuertes y en sus bancos. A nadie se le ocurriría guardar pesos chilenos si tiene la más mínima posibilidad de guardar dólares.

Pero algo ha ocurrido que cambia todo el panorama de la riqueza mundial. Los Estados Unidos, especialmente sus gobernantes, ciegos de soberbia y seguros de su gran poder han emitido más dólares de los que serían necesarios para comprar todo el planeta y quizás haya dólares suficientes para comprar diez veces este planeta. ¿Por qué no se produce una inflación? ¿Por qué no cae el dólar a la décima parte de su valor? Simplemente porque los gobiernos –aún en contra de los intereses de sus propios países– siguen guardando sus reservas en dólares. Si los gobiernos quisieran gastarlas, comprar cosas o cambiarlas por otra moneda dura como el euro, se produciría una gran inflación y la quiebra de la nación más poderosa del mundo se hará pública, como ocurrió con Enron o con Parmalat.

¿Qué es una quiebra?

Una quiebra o bancarrota se produce en una empresa cuando todos sus bienes, incluyendo cuentas por cobrar y todo lo que se les ocurra, como el fondo de comercio, no son suficientes para pagar las deudas.

Como el caso claro y concreto de los Estados Unidos de América que debe más de dos veces lo que gana. La deuda externa de los USA es más del doble del PIB (Producto Interior Bruto). Nadie puede pagar una deuda que es el doble de su sueldo. Pero eso no es lo más grave. Porque eso son cuentas contables, como las de Enron. La dura realidad es que esos papeles verdes que circulan por el mundo con la efigie de George Washington y de otros próceres no sirven para comprar todo lo que hay en el mundo. Para ser más exacto, uno de cada diez dólares puede comprar una cosa y los otros nueve se quedan con las ganas porque no hay suficientes cosas en el planeta para cambiarlas por el irresponsable o criminal exceso de dólares. Esto es lo grave. Los Bancos Centrales compran dólares para evitar su caída y cambian su buen dinero nacional por papeles verdes que –como mucho– valen la décima parte de lo que tienen marcado como su valor facial.

Los gobiernos de todos nuestros países insisten en seguir siendo ignorantes de lo que ocurre y atesoran dólares que no tienen respaldo ni valor. Pero los grandes millonarios no son tontos ni políticos y no les importa lo que ocurra. Ellos ya están cambiando sus dólares por euros, que por ahora tienen más respaldo. Porque llegará el día –y será muy pronto– en que los gobiernos querrán cambiar sus reservas de dólares por cosas en los Estados Unidos y se encontrarán con que no hay cosas suficientes para cubrir el valor de todos los dólares que están circulando y que lo que hay sólo alcanza para cubrir un diez por ciento de todos los dólares del mundo, lo que quiere decir que todas las reservas en dólares en el mundo sólo valen la décima parte de su valor facial.

¿Está claro ahora que el imperio más poderoso de toda la historia de la humanidad está destruido y no lo sabe? Pues usted que ahora lo sabe, aproveche su ventaja y haga lo que tenga que hacer antes de que estalle el mayor escándalo financiero de todos los tiempos.

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