Regreso al abismo
24 May
Nouriel Roubini
NUEVA YORK – Una interpretación de las crisis financieras es la de que son, en palabras de Nasim Taleb, acontecimientos del estilo de un “cisne negro” (es decir, fuera de lo habitual): sucesos no planificados ni previsibles que cambian el curso de la Historia. Pero, en ni nuevo libro sobre las crisis financieras, Crisis Economics (“La economía de las crisis”), que versa no sólo sobre la crisis reciente, sino también sobre docenas de otras a lo largo de la Historia y tanto en economías avanzadas como en las de mercados en ascenso, muestro que las crisis financieras son, en cambio, acontecimientos del estilo de los “cisnes blancos, es decir, previsibles. Lo que está sucediendo ahora –la segunda fase de la crisis financiera mundial– no era menos previsible.
Las crisis son el resultado inevitable de una acumulación de riesgos y vulnerabilidades macroeconómicos, financieros y de políticas: burbujas de activos financieros, asunción de riesgo excesivo y apalancamiento, auges crediticios, relajación monetaria, falta de supervisión y regulación apropiadas del sistema financiero, codicia e inversiones arriesgadas por parte de los bancos y otras entidades financieras.
La Historia indica también que las crisis financieras suelen modificarse con el tiempo. Las crisis como las que hemos padecido recientemente se debieron inicialmente a una deuda y un apalancamiento excesivos entre los agentes del sector privado –familias, bancos y entidades financieras, empresas–, lo que con el tiempo propició un reapalancamiento del sector público cuando el estímulo fiscal y la socialización de las pérdidas privadas –programas de rescate– causaron un peligroso aumento de los déficits presupuestarios y del volumen de la deuda pública.
Si bien semejantes estímulos fiscales y rescates pueden haber sido necesarios para impedir que la gran recesión se convirtiera en una nueva Gran Depresión, la acumulación de deuda pública, junto con la privada, entraña un gran costo. Con el tiempo hay que reducir esos grandes déficits y deudas mediante mayores impuestos y menos gasto y esa austeridad –necesaria para evitar una crisis financiera– suele aminorar el ritmo de la recuperación económica a corto plazo. Si no se abordan los desequilibrios fiscales mediante reducciones del gasto y aumentos de los ingresos, sólo quedan dos opciones: la inflación para los países que se endeudan en su propia moneda y pueden monetizar sus déficits o la quiebra para los países que se endeudan en una divisa extranjera o no pueden imprimir su propia moneda.
Popularity: 6%
¿Se avecina una década perdida?
22 May

Paul Krugman
A pesar del coro de voces que afirman lo contrario, no somos Grecia. Sin embargo, nos parecemos cada vez más a Japón. Durante los últimos meses, muchos de los comentarios que se han hecho sobre la economía -algunos de los cuales se hacían pasar por información objetiva- giraban en torno a un tema: los responsables políticos están haciendo demasiado. Los Gobiernos tienen que dejar de gastar, se nos dice. Grecia se esgrime como un cuento con moraleja, y cada pequeña subida del tipo de interés de los bonos del Gobierno estadounidense se considera un indicio de que los mercados se están volviendo contra EE UU por sus déficits. Mientras tanto, hay continuas advertencias de que la inflación está a la vuelta de la esquina y de que la Reserva Federal tiene que abandonar sus esfuerzos por apoyar la economía y poner en marcha su estrategia de salida, restringiendo el crédito mediante la venta de activos y subiendo los tipos de interés.
Popularity: 3%
Gran Hermano
5 May
¿Fue George Orwell un profeta?

Parece que 1984 de George Orwell, Un mundo feliz de Aldous Huxley y Fahrenheit 451 de Ray Bradbury, las novelas políticas de ficción distópica se estuviesen haciendo realidad de la misma forma que lo fueron el submarino y el viaje a la luna que Julio Verne describió antes de que ambos existiesen.
Voy a intentar ser lo más claro posible en mis ideas y para ello las pondré de forma esquemática al objeto de propiciar el debate, que antes o después deberemos hacer a menos que queramos dejarnos engullir por los hechos consumados. Es una pena que las Universidades no lo propicien, pues pareciera que es uno de sus papeles principales desde que se crearon; por lo menos no aquellas en las que he estado últimamente en Centroamérica.
Popularity: 6%
Ha llegado la hora
2 May
... de dejar que los incompetentes y los tramposos quiebren
Si la inversión es un riesgo, si los negocios enfrentan riesgos, si cuando las personas toman una decisión enfrentan un riesgo, … entonces es hora de que cada cual asuma las consecuencias de lo que hace y que no se las cargue a los demás.
Lo que ya no es permisible por más tiempo es la desregulación del mercado y el abuso de capitalizar las ganancias y socializar las pérdidas tal como hacen los grandes lobbys financieros y empresariales en cumplimiento de la premisa fundamental del neoliberalismo … ¡la acumulación!
Como dice el refrán: ¡Que cada palo aguante su vela!
ooooooooooOoooooooooo
Popularity: 4%
Sin palabras!!!
23 Abr
La flexibilidad laboral debe basarse en la adaptabilidad, no en menores salarios
17 Abr
El premio Nobel de Economía, Joseph Stiglitz, es un referente mundial. Es profesor de la Universidad de Columbia (EEUU) y acaba de publicar el libro titulado Caída Libre, en referencia a la gravedad de la crisis económica que estamos atravesando. En una visita a Barcelona, para impartir una conferencia, recibe a el Economista.
En su libro, defiende una profunda refundación del capitalismo. De hecho, este fin de semana en el Ecofin, se va a proponer que se aceleren las reformas del sistema financiero. ¿Cree que es posible refundar el capitalismo?
Está muy claro que necesitamos una reforma. Para mí, es lamentable que un año después del inicio de la crisis se hayan llevado a cabo muy pocas reformas. Pienso que tanto en Estados Unidos como en Europa hemos alcanzado un estado de confusión en que no sabemos qué hacer, si llevar a cabo reformas o no. Yo creo que sí es posible llevarlas a cabo. El problema es que no han de ser reformas puntuales sino reformas constantes en el tiempo. Y aquí es necesario el apoyo del Estado. Hay que encontrar el equilibrio entre el Estado y el mercado.
¿Cuándo es más fácil llevar a cabo las reformas, en tiempos de crisis o de bonanza?
Es más sencillo reformar en tiempos de crisis. Esta crisis es el resultado de la desregulación de los mercado en los últimos 20 años. El mercado no ha funcionado como debía. Creíamos que la única manera de resolver los problemas era dejándolo sólo. El tiempo ha dejado claro que el coste ha sido muy elevado. El problema ahora es que si no llevamos a cabo reformas, nos encontraremos de frente con otra crisis. Sin embargo, el escenario no es halagüeño: aumento de la deuda pública, incremento del déficit… Esta crisis nos ha dejado sin dinero para hacer frente a otra crisis.
¿El problema sigue siendo el sistema financiero?
El problema ahora es que los bancos están contraatacando y están haciendo uso del poder político. Soy muy crítico con los grandes bancos, no es ningún secreto. Ejercen un enorme poder político. Los políticos escuchan al dinero, pero la realidad económica va por otro lado. Ese poder es tan alto que, incluso, se llegan a filtrar rumores en los grandes medios de comunicación que ayudan a un hundir aún más la situación; rumores que son del todo inciertos. Ése es un fallo muy grave.
¿Cree que hubiera sido mejor dejar caer las manzanas podridas del sistema financiero en vez de salvarlas?
Pienso que se debe jugar a las reglas del capitalismo. Las manzanas caen por sí solas. Y, en este sentido, se ha cometido un grave error en Estados Unidos.
España apuesta por incrementar la flexibilidad laboral. ¿Es suficiente para salir de la crisis?
El problema de la flexibilidad laboral es que cuando se habla de flexibilidad se habla de reducción salarial. Y aquí hay un típico problema keynesiano de carencia de demanda agregada. Bajan los salarios y baja la demanda consumo. Y si no se consume, la economía no se despierta.
La clave de la flexibilidad, que en Estados Unidos ha representado un salto cualitativo de su economía productiva, ha sido que la flexibilidad va unida al concepto de movilidad, no de reducción salarial. Movilidad de pasar de un trabajo a otro, movilidad de desplazarse de un Estado a otro. Vale, es cierto, ahora nos hemos encontrado con un problema de hipotecas donde la gente está hasta el cuello y se ha frenado esa capacidad para la movilidad. Pero éste es el concepto, la flexibilidad laboral debe basarse en la adaptabilidad, no en menores salarios.
¿Cree que la carencia de ética es el problema del capitalismo?
La falta de ética es un problema cada vez más creciente. Individuos que llevan a la banca a cometer errores, sin control ninguno y con consecuencias devastadoras. Sin embargo, el problema del sector financiero va más allá de los errores técnicos o de la gestión del riesgo. El abuso continuado en las prácticas bancarias ha sido el motor del desastre financiero de los Estados Unidos, incluso hoy en día. Y lo grave es que el músculo político del Estado debería haber hecho algo frente a estos abusos para pararlo, y no lo ha hecho. Y veo muy claro la fuerza con que han influido en los Estados Unidos, por ejemplo, los grupos de presión o determinadas contribuciones entre Wall Street y el Gobierno.
Popularity: 5%







































