¡Bernanke extravió 500 mil millones de dólares en swaps!

EEUU, Economía No hay Comentarios »

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Alfredo Jalife-Rahme | jornada.unam.mx | 29-07-2009

Nos encontramos a comienzos del siglo XXI, cuando el avance científico ha sido prodigioso, por lo que un extravío de más de 500 mil millones de dólares en swaps por la Reserva Federal, que conduce Ben Shalom Bernanke, cuesta mucho trabajo digerir, aún a los propios legisladores de Estados Unidos, como Alan Grayson, representante Demócrata de Florida (Huffington Post, 24/7/09).

A la fecha no existe una explicación verosímil, ya no se diga creíble, sobre los 134 mil millones de dólares de bonos del Tesoro que, a mediados de junio pasado, dos japoneses intentaron ingresar a Suiza en un maletín a través de la frontera italiana (Bloomberg, 17/6/09).

Este grave contrabando ha sido exitosamente diluido cuando el gobierno de Estados Unidos ha preferido ahondar en otros fraudes menos comprometedores de cinco rabinos de Nueva York (The Jerusalem Post, 27/7/09).

Ya que hablamos de bonos y de japoneses, cabe recordar el superfraude de un bono japonés por 700 millones de dólares perpetrado por el inolvidable José Madariaga Lomelín (socio del no menos inmemorial Hildebrando Zavala Gómez del Campo), ex presidente de la Asociación de Banqueros de México y del Banco Mercantil Probursa (adquirido por BBV-Bancomer).

Más allá del lavado de dinero, del que ha sido señalado en incontables ocasiones el inimputable José Madariaga Lomelín, lo interesante de este caso macabro –sofocado expeditamente por los bomberos financieros de Joseph-Marie Córdoba y Zedillo– radica en la súbita exposición de este tipo muy sui generis de bonos japoneses que andan muy sueltos en cantidades estratosféricas.

Hechos: durante su comparecencia legislativa, Bernanke, mandamás de la Reserva Federal, declaró en forma asombrosa que desconocía a qué bancos foráneos había otorgado 500 mil millones de dólares en swaps. Por si lo ignora Bernanke, uno de los países destinatarios fue el México neoliberal.

Desde marzo pasado ya nos olía muy rara la masiva inyección de dólares de Estados Unidos a los bancos centrales foráneos (que incluyó a México) por el método de los swaps.

Tal colosal transferencia de swaps se realiza sin la aprobación ni el conocimiento, ya no se diga la vigilancia, del Congreso y la Casa Blanca.

Curioso modelo que practica esquizofrénicamente Estados Unidos: por un lado, la dictadura financiera; por otro, la democracia política relativa (todavía cuenta con el sistema decimonónico del voto indirecto presidencial que beneficia a la plutocracia).

¿Quién gobierna efectivamente Estados Unidos: su dictadura financiera o su relativa democracia decimonónica?

En estos momentos, pese a su debacle bancaria, su relativa democracia política decimonónica todavía está controlada por su dictadura financiera, que se subsume en las hazañas del banco Goldman Sachs.

La tríada Bernanke, Tim Geithner (secretario del Tesoro, que representa los intereses de Wall Street) y Larry Summers (consejero económico presidencial) tiene secuestrado a Obama, ya no se diga al Congreso, lo cual ha desembocado en una situación aberrantemente anómala en su economía: Goldman Sachs gana, mientras Estados Unidos pierde.

Una sola persona, Bernanke, sin haber sido elegido por los ciudadanos estadunidenses, decidió unilateralmente el destino de la colosal suma de los swaps, que representan un intercambio de divisas entre dos países en fechas futuras. Hasta donde nos quedamos, los swaps forman parte de la demencial especulación de los derivados financieros.

El legislador Alan Grayson cuestiona: “¿fue usado el dinero (nota: los swaps) para comprar bonos del Tesoro y apuntalar el dólar? La Reserva Federal dice ignorarlo (¡extra-súper-sic!)”.

Otra anomalía radica en que la misma Reserva Federal, que funge y finge como entidad semipública, está ampliamente controlada por los bancos privados.

La Reserva Federal no considera el cambio de divisas como riesgoso (sic), debido a que posee como colateral a las divisas de los bancos foráneos (nota: incluido México), alegato desechado por Alan Grayson, porque deja de lado el riesgo inherente de la especulación, que es lo mismo que realizan los hedge funds (fondos de cobertura de riesgo).

Algo sucedió con todo el juego y manoseo de las divisas y los swaps para que el balance contable de la Reserva Federal exhiba un pasivo 40 veces mayor a su capital.

A juicio de Alan Grayson, desde que se inició el juego de los swaps y su repercusión en la cotización del dólar, pareciera que Estados Unidos sufrió una pérdida de 100 mil millones de dólares, debido a que el valor de las divisas foráneas en manos de Estados Unidos se depreciaron una quinta parte.

¿Cuánto habrá perdido Banxico en la etapa aciaga del cordobista-zedillista Guilermo Ortiz, con el “crédito swap” por 30 mil millones de dólares que contrajo con la Reserva Federal, sin contar los otros 47 mil millones de dólares en créditos con el Fondo Monetario Internacional? Se recuerda que tales créditos, por un total de 77 mil millones, deben ser pagados. ¿Para qué sirvieron las tan cacareadas reservas del Banxico que parecen haberse esfumado?

¿Se quedó Banxico sin reservas?

¿Cuántos legisladores mexicanos (en especial Emilio Gamboa Patrón, cuya más reciente especialidad parecen ser las guarderías) sabrán qué es un swap y en qué consistió la hipoteca de las divisas de México por la Reserva Federal?

Después de la inyección masiva de swaps, el dólar se apreció sustancialmente mientras el peso se derretía, lo que Bernanke considera como simple coincidencia. Lo real es que la decisión unilateral del Banxico ha resultado en apuntalar al dólar y en socavar el peso.

Alan Grayson insiste en que alguien (sic) tuvo una pérdida mayúscula (¡super-sic!), que obviamente no fue la Reserva Federal. ¿Quién otro puede ser que el México neoliberal, hoy manejado por la kakistocracia (el gobierno de los peores) panista?

Las fuertes ganancias del dólar que obtuvo la Reserva Federal (y su corolario de fuertes pérdidas de los países que, como México, depositan ingenuamente sus divisas en Washington) gracias al operativo swap se debieron, a juicio de Bernanke, a que los bancos extranjeros pagan intereses. ¿A poco Estados Unidos no paga intereses?

El grave problema reside en que la Reserva Federal se encuentra inmune a una auditoría independiente, que ya empieza a ser exigida por Ron Paul, otro representante texano, éste del Partido Republicano.

¿Quién audita en forma independiente al Banxico?

Por lo menos en Estados Unidos existen legisladores preocupados por los manejos turbios de la Reserva Federal, a diferencia de sus homólogos mexicanos, totalmente ausentes de la debacle financiera en curso y quienes se han hecho cómplices, por omisión o comisión, de la conducción dictatorial del Banxico, que confunde las cuentas con los cuentos y gran responsable de la catastrófica devaluación del peso –junto con Calderón y Carstens, desde luego.

Es urgente quitar la autonomía al Banxico, que goza de inimputabilidad dictatorial en la rendición democrática y transparente de las cuentas.

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Autor del Blog, EEUU No hay Comentarios »

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Muchos colegas economistas dicen que sí.

Por mi parte, soy apegado al realismo y sin negar que hay un repunte en la economía estadounidense, tampoco voy a poner las manos en el fuego para certificar la sostenibilidad de la misma.

Veamos en que baso mis apreciaciones.

El avance se ha producido, a mi modo de ver, por dos factores que a la postre son coyunturales y por lo mismo temporales:

  1. Reducción de impuestos.
  2. Bajada de los tipos de interés.

Es evidente para cualquiera, no hace falta ser economista sino aplicar el sentido común, que ambos propician el aumento del dinero disponible por los particulares y las empresas, menos impuestos, y facilidad de consumo, menos interés.

No hay que olvidar tampoco que el gasto de los consumidores es una parte muy importante del PIB de los EEUU y es por ello que hay un índice de suma importancia en ese país para todos los que se relacionan con la economía que es el INDICE DE SATISFACCIÓN DEL CONSUMIDOR.

Ahora bien, aunque de momento esos dos factores citados han “tirado” de la economía, no es menos cierto que el auge de la misma se ha producido sin un incremento de empleo necesario para paliar la destrucción que del mismo se produjo en años anteriores. A menos empleo o empleo más precario el consumo tiende a descender.

Por otra parte, los “fondos extraordinarios” conseguidos con la rebaja de impuestos ya se los ha gastado el consumidor y no hay más de lo mismo a la vuelta de la esquina; por eso citaba la coyunturabilidad de la medida.

Además, la rebaja de impuestos ante un déficit de casi 500.000 millones de dólares es como un desarme ante el enemigo.

Y el problema se agrava; el Fondo Monetario Internacional (FMI) ha advertido de que el creciente déficit presupuestario y el desequilibrio del intercambio comercial de EEUU se han constituido en una amenaza para la estabilidad de la economía mundial.

Un informe analítico del organismo financiero multilateral indicó que las reducciones tributarias aplicadas por Bush así como los déficit del presupuesto plantean “riesgos considerables” no sólo para EEUU sino que para todo el mundo.

Añadió que en pocos años las obligaciones financieras de EEUU podrían representar el 40% de su economía total, “un nivel sin precedente de deuda externa para un país industrializado” que podría causar el caos en el valor del dólar y en la paridad de otras monedas.

Según el informe, el peligro que representa la necesidad estadounidense de endeudamiento externo podría empujar las tasas de interés al alza frenando con ello las inversiones y el crecimiento económico globales.

La guerra de Irak está costando más de lo que se esperaba y al contrario de lo que muchos pensaban no está ayudando mucho a mejorar la situación. Los costos han sido muy altos y los beneficios por el momento bajos si es que ha habido alguno que no sea el de algunas empresas ligadas a personas relacionadas precisamente con la administración Bush.

Si la situación en Irak y la lucha contra el terrorismo se alargan en el tiempo habría que retrotraerse en la historia y ver que a pesar de los cantos de sirena sobre la deflación, las guerras son siempre inflacionarias. El dinero compra menos bienes, mientras que la mano de obra y los materiales son desviados a usos militares, aumentando los costos de las empresas y disminuyendo las ganancias. Los precios al por mayor aumentaron 122% entre 1915 y 1920 y 52% de 1945 a 1948 que son los periodos de las dos grandes guerras. Eso está ahí y no puede obviarse.

En cuanto al segundo factor, la bajada de los tipos de interés, puede comenzar una escalada pues tal como dice el FMI, los EEUU necesitan endeudamiento externo y para captar esos capitales las tasas de interés es evidente que tienen que ser atractivas. En los últimos tiempos se ha visto una salida de capitales que todavía ha puesto más en precario la situación. En esa línea, China, que es uno de los mayores inversores podría retirar capitales para proceder a una inyección económica de su sistema bancario, que algunos especialistas consideran del orden de los 100.000 millones o más. ¿Qué pasaría entonces?

La subida de las tasas de interés seguramente atraería capitales, pero es evidente, así mismo, que frenaría la recuperación económica ya que las altas tasas nunca han favorecido el crecimiento económico.

Es por todo ello, que, tal como decía al principio, yo no soy tan optimista y prefiero esperar a ver que sucede en el primer semestre de este año recién estrenado.

Lo que suceda nos dará una pauta más ajustada para poder hacer predicciones más realistas sobre la economía de los EEUU y por ende de la economía mundial.

Miguel Miguel de Arriba

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