La globalización y el fin del trabajo

Globalización Económica, Neoliberalismo, Trabajo 1 Comentario »

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Este artículo fue escrito en el 2006, pero sus argumentos en relación con el trabajo están plenamente vigentes en la actualidad y mucho me temo que lo seguirán estando en el futuro.

Es por eso que lo incorporo a este blog cuyo objetivo principal es propiciar un debate permanente sobre lo que ocurre en la economía mundial.

- Administrador del Blog -

Durante las últimas dos décadas, algunas economías de extraordinarias dimensiones, como China e India, han venido creciendo en promedio a ritmos próximos al 10% anual. Su dinamismo, acompañado del impulso de otras economías, ha hecho posible el auge económico que al presente vive una buena parte del planeta desde el año 2002. Incluso economías semiestancadas de América Latina, han alcanzado tasas de crecimiento superiores al 7% en los últimos años. En el caso de Bolivia, hemos pasado la barrera de los dos mil millones de dólares de exportaciones y además hemos duplicado su valor en 3 años, hazañas nunca antes logradas en nuestra historia. Pero ese auge exportador basado en altos precios va pasando de largo para la gran mayoría de la población que no ve aumentar sus ingresos ni sus oportunidades de empleo.

Incluso un país como Alemania tiene 5 millones de desocupados ya desde hace 2 años. En Italia la desocupación juvenil llega al 25% y en el sur alcanza al 60%. Cifras igualmente muy altas se registran en la gran mayoría de las economías europeas, aquellas que una vez fueron la vanguardia del progreso. La protesta de cientos de miles de franceses contra los intentos de su gobierno de traspasar la cuenta del desempleo a los más jóvenes, documenta estos extremos. Entretanto la migración mundial se ha constituido ya en el mayor éxodo de la historia humana. Situaciones como las manifestaciones de millones de inmigrantes en los Estados Unidos contra nuevas murallas o la esclavización “sin quejas” de los inmigrantes bolivianos en la Argentina o los millones de esclavos en Rusia provenientes de las ex repúblicas soviéticas son muestras inconfundibles de la crisis global que asola a la humanidad. Dichas manifestaciones se dan en el marco de la sempiterna pobreza de las grandes mayorías del mundo, con todas sus secuelas de postración y abandono.

¿Qué ha originado esta fase de crecimiento perverso, donde al mismo tiempo crecen el intercambio comercial y las ganancias de las grandes corporaciones, y se multiplican los multimillonarios, a la vez que crece la desocupación abierta y el desempleo juvenil alcanza los umbrales más altos de la historia? ¿Acaso los jóvenes ya no tienen entrada al futuro y se nos va acabando el trabajo? ¿A qué se debe todo ello, cómo se explica esa combinación de extraordinario crecimiento económico y las tasas más altas de desempleo en países desarrollados y subdesarrollados desde la gran depresión de 1929?.

Intentaré dar respuesta, empezando con una breve experiencia personal. En 1983 tuve la ocasión de visitar la feria industrial de Hannover en Alemania, que para mí significó algo así como un viaje al futuro. Ese año se presentó allí toda la robótica para la fabricación industrial y los sistemas automatizados inteligentes y autoajustables. Seis años después, durante una visita a una planta de Volkswagen en la cercanía de Hamburgo, me tocó observar todas esas innovaciones en acción. Las cintas transportadoras que caracterizan a las fábricas de automóviles, usualmente repletas de trabajadores ensamblando partes y ajustando tuercas, habían sido prácticamente tomadas por esos brazos y sistemas robotizados que con extraordinaria precisión, realizaban el trabajo de sus antecesores. Pienso que esta imagen ayuda a identificar los rieles por donde transcurre el drama de nuestro tiempo.

Considero que una de las causas básicas de la debacle mundial se debe justamente a la concentración de efectos de sucesivas oleadas de innovaciones tecnológicas sobre el empleo y la producción. Cada vez el lapso entre investigación básica y desarrollo tecnológico se acorta más, a la vez que los ritmos de incorporación de nuevas tecnologías a los procesos productivos tienden a acelerarse. A ello se agrega que los periodos de ajuste de las innovaciones tecnológicas a sus entornos y de éstos a ellas, se va acelerando gracias a la informática y otras tecnologías. En conjunto, la suma de estos efectos está destruyendo más trabajo del que se está creando, al punto que los periodos de desempleo de la fuerza de trabajo calificado se prolongan cada vez más, situación que origina cuantiosas perdidas de ingresos y gran devastación de recursos humanos.

Esta causa se halla acompañada de otros procesos altamente dañinos y destructores de tejidos sociales, humanos, ambientales y económicos. Me refiero a los múltiples “huecos negros” que el sistema capitalista ha construido y desarrollado para perpetuarse. Uno de ellos se refiere a todas esas formas de “librarse” de los deshechos químicos y la basura industrial, arrojándolos a la atmósfera, los cuerpos de agua y el suelo, al punto que el planeta se asemeja cada vez más a una gran cloaca, incapaz de reciclar sus deshechos. Pero no es el único hueco negro. Las grandes masas de desocupados en todo el mundo, son objeto propicio para descargar sobre ellas todas las falencias del sistema económico, tal como se ve en el caso de Francia. La migración también representa otro hueco negro, pues constituye una forma de desplazar parte de la presión social existente en las sociedades expulsoras, pero que ha traído consigo el fenómeno de las remesas (en Bolivia alcanzaron a mas de 800 millones de dólares el 2005), como símbolo de la voluntad de los migrantes de mantener estrechos vínculos con un mundo que los hace sentir cada vez más ajenos. Las expresiones de rechazo y abuso de las corrientes migratorias que se ve en los Estados Unidos y Argentina, muestran esa vacilación estructural que ocasionan los huecos negros, pues no se sabe si explotarlos o extirparlos. Los paraísos financieros y los tráficos ilícitos de toda especie son otros huecos negros que requiere el sistema económico imperante para reproducirse.

Si bien las causas señaladas anteriormente son por sí mismas destructoras y ampliamente devastadoras de todo tejido social y humano, no son la causa fundamental de la creciente miseria planetaria. La causa principal radica en la globalización dominante, es decir, en la implantación a escala mundial de la libertad de comercio tipo embudo, amplia y holgada para unos pocos países, y estrecha y restringida para la gran mayoría. Cada vez se hace más evidente que esta libertad de comercio limitada hace imposible que el trabajo que se crea se iguale con el trabajo que se destruye, que los efectos de las innovaciones tecnológicas puedan alcanzar a todos los confines planetarios y que las oportunidades económicas se distribuyan más equitativamente, pues la escala de operaciones que exigen las nuevas tecnologías requiere mercados mucho más amplios, los que no surgirán mientras los futuros compradores no puedan constituirse a su vez en sujetos vendedores de sus productos. La política de subsidios agrícolas y de acceso restringido y condicionado a los grandes mercados por parte de las países industrializados, es la causa fundamental de esta crisis perversa de crecimiento con desempleo que angustia a millones de seres humanos. A quienes no migran, sólo les queda contribuir a transformar profundamente el orden de cosas imperante, tal como se avizora en Bolivia. Es cuestión de vida o muerte.

Por lo visto, el viejo sistema capitalista se halla empeñado en sobrevivir en el presente a costa del futuro, pues no se inmuta ante las nuevas y múltiples cargas que le va añadiendo al planeta y a la sociedad humana, del mismo modo que la ortodoxia económica y las visiones angostas mantienen imperturbables su curso al desastre.

Publicado en Bolpress

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Sin vacaciones en Estados Unidos

Recesión, Trabajo 1 Comentario »

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El miedo al despido en EE UU obliga a los empleados a no cogerse vacaciones este verano, o, si lo hacen, a irse cerca del lugar de trabajo y a no desconectar de lo que ocurre en la oficina, según los últimos estudios en el país
- Un 35% de los trabajadores no cogerá vacaciones por falta de medios económicos o por miedo al despido
- EE UU es de los pocos países que no garantiza las vacaciones pagadas, junto con Birmania, Nepal y Guayana

Medio mundo está de vacaciones y el otro medio acaba de regresar, pero millones de empleados estadounidenses prescindirán este año del merecido descanso por miedo a perder su puesto de trabajo.

Según una reciente encuesta de la web de búsqueda de empleo CareerBuilder.com, un 35% de los trabajadores de EEUU no tomará vacaciones este año debido a la falta de medios económicos o por temor a que su puesto de trabajo no esté ahí a la vuelta del verano.

Y entre los que sí aprovecharán sus días libres no todos desconectarán por completo del trabajo.

Un 28% de los encuestados contestó que planea contactar con la oficina al menos una vez durante sus vacaciones, independientemente de sí están trabajando en un proyecto de importancia o no.

Con una tasa de desempleo que ya alcanza el 9,5% y pocos signos de que el paro se reduzca a corto plazo, el miedo a la pérdida del empleo es cada vez más frecuente entre los trabajadores de EEUU, donde la flexibilidad del mercado laboral facilita además el despido.

Ansiedad por vacaciones

“La actual situación económica está provocando en los trabajadores ansiedad sobre las vacaciones, pero un descanso del trabajo es esencial para mantener un nivel sano de productividad en la oficina”, dijo Rosemary Haefner, vicepresidenta de recursos humanos de CareerBuilder.com

“Gastar los días libres es ahora incluso más importante debido a la responsabilidad y presión añadida sobre muchos empleados por la recesión”, señaló, y destacó que ya un 15% de los estadounidenses no tomó todas sus vacaciones el pasado año.

Precisamente, otro estudio de ComPsych Corp., una consultora especializada en temas laborales, concluyó que un 10% de los encuestados está trabajando más horas o no puede coger vacaciones porque falta personal en sus empresas.

En un 20% de los casos, esta situación acaba generando tensiones y conflictos entre los compañeros, destacó ComPsych Corp.

La difícil situación económica ha provocado que muchos de los que sí han aprovechado sus vacaciones este año las estén pasando en casa o, como mucho, en algún lugar cercano, en lugar de hacer largos viajes como otros años.

Esta práctica -que no es nueva pero sí muy popular este verano- cuenta incluso con un término propio en inglés -staycation, una fusión entre stay (quedarse) y vacation- que a comienzos de este mes fue incluido por primera vez en la última edición del diccionario Merriam-Webster”s.

Uno de los principales problemas para muchos empleados es que las vacaciones pagadas no son obligatorias en EE UU, una práctica contra la que diversas organizaciones están luchando.

El Congreso tiene pendiente una propuesta de ley para garantizar los días de asueto remunerados, pero entre la recesión y la más urgente reforma sanitaria, la legislación tiene pocas probabilidades de salir adelante a corto plazo.

John de Graaf, coordinador nacional de Take back your Time, una organización que promueve la introducción de vacaciones pagadas obligatorias en EE UU, opina que la ley no tiene “ninguna posibilidad” de ser aprobada este año, pero espera que haya más suerte en 2010.

Legislación para 2010

“Sencillamente, hay muchas otras propuestas de ley sobre la mesa que serán consideradas antes por el Congreso”, dijo Graaf. “Pero esperamos que se vote en 2010 y, con el suficiente debate público, podría ser aprobada”.

Graaf destacó que EE UU es junto a Birmania, Nepal y Guayana “el único país en el que la ley no garantiza las vacaciones pagadas”. “La mitad de los estadounidenses sólo recibe una semana de vacaciones pagadas al año y un 30% no tiene absolutamente nada”.

“Las vacaciones son esenciales para la salud y en parte ésta es la razón por la que los norteamericanos son mucho menos saludables que los europeos pese a gastar el doble en sanidad”, opinó.

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Trabajo barato, despido barato y dinero caro: oferta política neoliberal

Neoliberalismo, Trabajo No hay Comentarios »

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Aunque este artículo habla de España, no por ello pierde vigencia en la realidad de otros países.

¡ Así son las cosas !

ooooooooooOoooooooooo

MANUEL FUNES ROBERT

Ciertamente, en los torcidos principios en que ambos se mueven la cosa tiene lógica y demuestra, además, que los errores de juventud se prolongan hasta la ancianidad. Para Solbes, las cifras de variación de los tipos son pequeñas cuando se las compara con las que él imponía, entre el 10 % y 20% en origen, en los tipos de interés. Por suerte para España, la política monetaria ha pasado a otras manos que nunca igualarán en su capacidad de hacer daño a las de nuestros compatriotas.

Ocurre, sin embargo, que en la actualidad, a diferencia del pasado, la masa endeudada es mucho mayor, pues alcanza a más de la mitad de la población, que al hipotecarse calculó al milímetro su capacidad de pago y ahora, un mes sí y otro también, las subidas de un cuarto de punto encarecen sus deudas en 100-150 euros mensuales, con el aliciente de que esas subidas van a seguir produciéndose.

Como efecto de la agresión sufrida, el consumo, fin y motor de la economía, se está reduciendo y se reducirá cada vez más por obra de una política monetaria que, siendo mucho más suave que la que España padeció por obra de Solbes y sus amigos durante decenios, alcanza a una cantidad de víctimas mucho mayor.

La banca ha hecho el mejor negocio de su historia, en cuanto esas levas gigantes no le suponen ni un euro más de préstamo y ni un día más de plazo.

Síguese con ello esa práctica nefanda de combatir el encarecimiento de las cosas con el encarecimiento del dinero, que es materia prima en la producción de las cosas. Principio que se complementa con la reducción de la capacidad adquisitiva de las gentes, transfiriendo cada vez más renta de las mismas al sector financiero.

Despido y empleo

Se completa y cierra el cuadro agresor con la petición del Banco de España de que se abarate el despido para fomentar el empleo.

Este último dislate no cae en la cuenta de que el abaratamiento del despido tiene como víctimas seguras a los propios que en apariencia se benefician,los empresarios, que, debido al juego cruzado de los despidos, se privan los unos a los otros de clientes creyendo que se liberan de cargas.

Un empresario aislado piensa que despidiendo a coste bajo a parte de sus empleados, mejora su beneficio por el importe de dicha rebaja. Cálculo traidor, porque, al hacerlo, el empresario da por seguro que sus ingresos por ventas van a permanecer al mismo nivel; ahora bien, esta creencia valdría si la facilidad del despido le fuera dada a él solo, pero, al dársela a todos los empresarios al mismo tiempo, verá que, si le sobraba antes del despido el 10% de la plantilla, al poco tiempo descubrirá que le sobra el 20%. ¿Por qué? Por el impacto en sus ventas del despido de sus colegas. ¿No lo veis? Si todos tenemos más facilidad para despedir a más gente, pronto nos encontraremos con más gente que tiene poco dinero para consumir; si hay menos consumidores, mis ventas bajarán y, con ellas, mi margen de beneficio, lo cual me obligará a despedir nuevamente a más personas.

Distinguir los efectos directos personales de los efectos colectivos, cuando los personales lo son sólo en apariencia, es un error en el que ha caído muchas veces la clase empresarial.

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La relación entre el comercio y el empleo, según la OMC y la OIT

Trabajo No hay Comentarios »

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La Organización Mundial del Comercio (OMC) y la Organización Internacional del Trabajo (OIT) publicaron hoy un estudio conjunto sobre la relación entre comercio y empleo; “un tema de debate público frecuentemente controvertido”, según consta en la presentación del documento.

Entre las conclusiones del extenso trabajo -consta de más de 130 páginas y lleva las firmas de Pascal Lamy y Juan Somavía- se destaca la que sugiere que la liberalización del comercio en países en vías de desarrollo debe llevarse adelante de forma gradual e incluyendo diferentes políticas de protección social, como ser seguros de desempleo.

“El examen que se ha llevado a cabo en este estudio indica que la globalización puede ser positiva para la mayoría de los trabajadores de los países industrializados y en desarrollo, a condición de que se apliquen las políticas económicas adecuadas”, se indica en el estudio. “Sin embargo, puede no serlo para todos los trabajadores y no es posible ignorar sus repercusiones de carácter distributivo”.

Según los organismos, la liberalización comercial “puede tener efectos tanto positivos como negativos” y, de momento, “los datos empíricos son muy limitados” y dependen de múltiples factores.

Además, el estudio advierte que las diferencias salariales entre los trabajadores calificados y los que no lo están no sólo están determinadas por el comercio entre países industrializados y países en desarrollo sino también por factores como las inversiones extranjeras directas (IED), el traslado de la producción, el cambio tecnológico y la irrupción de China como productor de manufacturas con gran necesidad de mano de obra.

En relación a los avances tecnológicos, el documento señala que si bien es una tendencia que debe alentarse, advierte que este proceso “desplazará cada vez más la demanda relativa de mano de obra hacía los trabajadores calificados”.

En ese sentido, uno de los instrumentos más eficaces para redistribuir la riqueza en un mundo globalizado, dicen, es la educación. Esto se debe a que la formación académica “estimula el crecimiento y reduce la desigualdad”. Pero los sistemas educativos deberán ser cada vez “más flexibles para responder a los cambios económicos”, se indica.

La inversión en infraestructura también es ponderada por la OMC y la OIT como una herramienta que favorece a los pobres ya que reduce la desigualdad, tienen un efecto positivo directo sobre el crecimiento, e influye indirectamente a través de sus consecuencias sobre las corrientes comerciales.

El estudio que aborda la relación entre el trabajo y el comercio se hace eco de la creciente “percepción de inseguridad” que existen entre los trabajadores que temen perder su empleo.

Ambos organismos dicen que distintos estudios teóricos confirman que el comercio, en particular si se combina con la IED, puede intensificar la inestabilidad de los mercados de trabajo. Pero, “sorprendentemente, las estadísticas sobre reasignación en los mercados laborales no ponen de manifiesto una situación de aumento sistemático de la inestabilidad en los mercados de trabajo”, señalan.

Uno de los párrafos finales del documento concluye: “El análisis que se ha hecho en este estudio ha mostrado que hay razones para pensar que existe un conflicto entre eficiencia y protección, que, sin embargo, no ha de ser muy agudo si se adoptan políticas de protección apropiadas. (…) Las políticas comerciales y las políticas laborales y sociales están interrelacionadas y una mayor coherencia normativa en ambos aspectos puede incidir muy positivamente en los efectos de las reformas comerciales sobre el crecimiento y, por tanto, en sus posibilidades de mejorar la calidad del empleo en todo el mundo”.

Para más información visitar:

http://www.wto.org/spanish/res_s/booksp_s/ilo_s.pdf

Publicado en adnmundo.com

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