Entradas etiquetadas con Trabajo
Las variedades de desempleo
2 Sep
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BERKELEY – Actualmente un número inusual de sectores opina que los gobiernos de Europa y de América del Norte, así como sus bancos centrales, deben abandonar las políticas expansivas que han puesto en marcha para tratar de crear empleos. El fuerte desempleo que actualmente aqueja al Atlántico del Norte, sostienen los críticos de los estímulos gubernamentales, no es cíclico sino “estructural”, y por consiguiente no se puede mitigar con políticas que impulsan la demanda agregada.
Antes que nada quiero decir que el desempleo estructural es un peligro real y severo. Cuando las personas que en otras circunstancias podrían ser felices, sanas y ser miembros productivos de la fuerza laboral pero no cuentan con la capacitación, la confianza, las redes sociales y la experiencia que se necesitan para encontrar un empleo que vale la pena remunerar, obviamente tenemos un problema. Además, si el desempleo en Europa y en América del Norte se mantiene alto durante dos o tres años más, es muy probable que tengamos que encararlo. Porque no hay forma más segura de convertir el desempleo cíclico en desempleo estructural que con el desempleo prolongado.
¿Sin embargo, es lo que sucede hoy en día? ¿Actualmente, es el desempleo estructural el mayor problema que parecen enfrentar las economías de Europa y de América del Norte? … No es así.
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La crisis no remite
20 Jul
Los políticos siguen mintiendo
A pesar de todos los “brotes verdes” y otros inventos con los que los políticos quieren hacernos creer que la crisis ha terminado; la realidad, tozuda ella, se encarga de desmentirlos una y otra vez.
Como he repetido por activa y por pasiva durante mucho tiempo, esta crisis no comenzará a solucionarse hasta que se recupere el empleo perdido y en ese aspecto vamos por muy mal camino si hacemos caso de las cifras mundiales de desempleados.
Nuestra sistema económico se mueve merced al consumo (demanda) y si no hay empleo no hay dinero y sin dinero no puede haber consumo (demanda) que haga girar la rueda de la economía.
A esto nos ha llevado la ACUMULACION como meta dorada del neoliberalismo; los empresarios se han enriquecido de forma grosera sin ningún límite ético y sin trabas legales ya que los políticos, cooptados por ellos, no han cumplido con su misión de proteger a las mayorías y se han plegado al “laissez faire, laissez paser”; ahora, ¿como venderán sus productos a la inmensa mayoría de ciudadanos del mundo empobrecidos por la falta de trabajo?.
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Inmigración: ¿por qué los empresarios siempre quieren más?
1 Jul
Codicia empresarial » Acumulación
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[1] [2]. Los blogueros del “Verdadero debate” lo han desentrañado y el resultado ha sido muy clarificador.
Recordemos al Presidente Pompidou confesando poco antes de su muerte que había abierto las compuertas de la inmigración en Francia a petición de los grandes empresarios, deseosos de poder beneficiarse de una mano de obra numerosa, dócil y barata, una reserva casi inagotable capaz de reducir los ardores reivindicativos de los trabajadores franceses tan a menudo organizados.
Cuarenta años más tarde, nada parece haber cambiado. Al contrario, las llamadas a la inmigración siempre vienen del mismo sitio, y siempre por las mismas razones. Con una única diferencia: los sectores económicos concernidos son muchos más, sobrepasando el ámbito de la construcción o de la restauración para afectar a profesiones anteriormente reservadas a los autóctonos como las de ingenieros o informáticos.
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La flexibilidad laboral debe basarse en la adaptabilidad, no en menores salarios
17 Abr
El premio Nobel de Economía, Joseph Stiglitz, es un referente mundial. Es profesor de la Universidad de Columbia (EEUU) y acaba de publicar el libro titulado Caída Libre, en referencia a la gravedad de la crisis económica que estamos atravesando. En una visita a Barcelona, para impartir una conferencia, recibe a el Economista.
En su libro, defiende una profunda refundación del capitalismo. De hecho, este fin de semana en el Ecofin, se va a proponer que se aceleren las reformas del sistema financiero. ¿Cree que es posible refundar el capitalismo?
Está muy claro que necesitamos una reforma. Para mí, es lamentable que un año después del inicio de la crisis se hayan llevado a cabo muy pocas reformas. Pienso que tanto en Estados Unidos como en Europa hemos alcanzado un estado de confusión en que no sabemos qué hacer, si llevar a cabo reformas o no. Yo creo que sí es posible llevarlas a cabo. El problema es que no han de ser reformas puntuales sino reformas constantes en el tiempo. Y aquí es necesario el apoyo del Estado. Hay que encontrar el equilibrio entre el Estado y el mercado.
¿Cuándo es más fácil llevar a cabo las reformas, en tiempos de crisis o de bonanza?
Es más sencillo reformar en tiempos de crisis. Esta crisis es el resultado de la desregulación de los mercado en los últimos 20 años. El mercado no ha funcionado como debía. Creíamos que la única manera de resolver los problemas era dejándolo sólo. El tiempo ha dejado claro que el coste ha sido muy elevado. El problema ahora es que si no llevamos a cabo reformas, nos encontraremos de frente con otra crisis. Sin embargo, el escenario no es halagüeño: aumento de la deuda pública, incremento del déficit… Esta crisis nos ha dejado sin dinero para hacer frente a otra crisis.
¿El problema sigue siendo el sistema financiero?
El problema ahora es que los bancos están contraatacando y están haciendo uso del poder político. Soy muy crítico con los grandes bancos, no es ningún secreto. Ejercen un enorme poder político. Los políticos escuchan al dinero, pero la realidad económica va por otro lado. Ese poder es tan alto que, incluso, se llegan a filtrar rumores en los grandes medios de comunicación que ayudan a un hundir aún más la situación; rumores que son del todo inciertos. Ése es un fallo muy grave.
¿Cree que hubiera sido mejor dejar caer las manzanas podridas del sistema financiero en vez de salvarlas?
Pienso que se debe jugar a las reglas del capitalismo. Las manzanas caen por sí solas. Y, en este sentido, se ha cometido un grave error en Estados Unidos.
España apuesta por incrementar la flexibilidad laboral. ¿Es suficiente para salir de la crisis?
El problema de la flexibilidad laboral es que cuando se habla de flexibilidad se habla de reducción salarial. Y aquí hay un típico problema keynesiano de carencia de demanda agregada. Bajan los salarios y baja la demanda consumo. Y si no se consume, la economía no se despierta.
La clave de la flexibilidad, que en Estados Unidos ha representado un salto cualitativo de su economía productiva, ha sido que la flexibilidad va unida al concepto de movilidad, no de reducción salarial. Movilidad de pasar de un trabajo a otro, movilidad de desplazarse de un Estado a otro. Vale, es cierto, ahora nos hemos encontrado con un problema de hipotecas donde la gente está hasta el cuello y se ha frenado esa capacidad para la movilidad. Pero éste es el concepto, la flexibilidad laboral debe basarse en la adaptabilidad, no en menores salarios.
¿Cree que la carencia de ética es el problema del capitalismo?
La falta de ética es un problema cada vez más creciente. Individuos que llevan a la banca a cometer errores, sin control ninguno y con consecuencias devastadoras. Sin embargo, el problema del sector financiero va más allá de los errores técnicos o de la gestión del riesgo. El abuso continuado en las prácticas bancarias ha sido el motor del desastre financiero de los Estados Unidos, incluso hoy en día. Y lo grave es que el músculo político del Estado debería haber hecho algo frente a estos abusos para pararlo, y no lo ha hecho. Y veo muy claro la fuerza con que han influido en los Estados Unidos, por ejemplo, los grupos de presión o determinadas contribuciones entre Wall Street y el Gobierno.
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La rentas del trabajo
22 Mar
Desde hace muchos años he venido escribiendo de forma reiterada sobre lo que opino es el peor cáncer que corroe al sistema capitalista … la acumulación, hija directa de uno de los siete pecados capitales … la avaricia, que desgraciadamente es inherente a la propia esencia del ser humano. Es precisamente esto último, el ser “inherente a nuestra propia esencia”, lo que obliga a la sociedad a establecer de forma ineludible normas que consigan contrarrestar nuestras inclinaciones humanas más alejadas del bien común para equilibrar de esa forma nuestra vida social.
La crisis que estamos viviendo no se arregla premiando a los causantes de la misma (sistema financiero global) sino que ayudando a las víctimas.
Se han destinado inconmensurables recursos públicos a salvar a los culpables y se ha dejado a merced de los mismos a las víctimas. Así, los conglomerados financieros reciben nuestro dinero para sanear sus cuentas de resultados y además siguen teniendo a su favor, intactas, todas las deudas de sus clientes; es decir, cumpliéndose una vez más lo de “capitalismo para las ganancias y socialismo para las pérdidas”.
[Leer 2 ].
Pero la acumulación no queda sólo en el lado del sistema financiero, sino que también está presente en la orilla de las empresas.
Es en la empresa en donde el binomio capital-trabajo comienza la ruta de la desigualdad en la distribución de la riqueza producida propiciando la mencionada acumulación en uno de los platillos de la balanza por mor del desigual reparto de beneficios. Mientras el capital nunca ve el momento de apretarse el cinturón, exige con vehemencia a) la rebaja de salarios y b) la precariedad de los contratos laborales. Y es en épocas de crisis en donde chantajea con más fuerza para conseguir su objetivo.
A este respecto le propongo, amable lector, la lectura de los siguientes artículos con los que me identifico plenamente:
- Los argumentos de la patronal sobre los salarios y la crisis
- El descenso de los salarios
- Medidas para garantizar la sostenibilidad de las pensiones y la recuperación económica
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La globalización y el fin del trabajo
22 Sep
Este artículo fue escrito en el 2006, pero sus argumentos en relación con el trabajo están plenamente vigentes en la actualidad y mucho me temo que lo seguirán estando en el futuro.
Es por eso que lo incorporo a este blog cuyo objetivo principal es propiciar un debate permanente sobre lo que ocurre en la economía mundial.
- Administrador del Blog -
Durante las últimas dos décadas, algunas economías de extraordinarias dimensiones, como China e India, han venido creciendo en promedio a ritmos próximos al 10% anual. Su dinamismo, acompañado del impulso de otras economías, ha hecho posible el auge económico que al presente vive una buena parte del planeta desde el año 2002. Incluso economías semiestancadas de América Latina, han alcanzado tasas de crecimiento superiores al 7% en los últimos años. En el caso de Bolivia, hemos pasado la barrera de los dos mil millones de dólares de exportaciones y además hemos duplicado su valor en 3 años, hazañas nunca antes logradas en nuestra historia. Pero ese auge exportador basado en altos precios va pasando de largo para la gran mayoría de la población que no ve aumentar sus ingresos ni sus oportunidades de empleo.
Incluso un país como Alemania tiene 5 millones de desocupados ya desde hace 2 años. En Italia la desocupación juvenil llega al 25% y en el sur alcanza al 60%. Cifras igualmente muy altas se registran en la gran mayoría de las economías europeas, aquellas que una vez fueron la vanguardia del progreso. La protesta de cientos de miles de franceses contra los intentos de su gobierno de traspasar la cuenta del desempleo a los más jóvenes, documenta estos extremos. Entretanto la migración mundial se ha constituido ya en el mayor éxodo de la historia humana. Situaciones como las manifestaciones de millones de inmigrantes en los Estados Unidos contra nuevas murallas o la esclavización “sin quejas” de los inmigrantes bolivianos en la Argentina o los millones de esclavos en Rusia provenientes de las ex repúblicas soviéticas son muestras inconfundibles de la crisis global que asola a la humanidad. Dichas manifestaciones se dan en el marco de la sempiterna pobreza de las grandes mayorías del mundo, con todas sus secuelas de postración y abandono.
¿Qué ha originado esta fase de crecimiento perverso, donde al mismo tiempo crecen el intercambio comercial y las ganancias de las grandes corporaciones, y se multiplican los multimillonarios, a la vez que crece la desocupación abierta y el desempleo juvenil alcanza los umbrales más altos de la historia? ¿Acaso los jóvenes ya no tienen entrada al futuro y se nos va acabando el trabajo? ¿A qué se debe todo ello, cómo se explica esa combinación de extraordinario crecimiento económico y las tasas más altas de desempleo en países desarrollados y subdesarrollados desde la gran depresión de 1929?.
Intentaré dar respuesta, empezando con una breve experiencia personal. En 1983 tuve la ocasión de visitar la feria industrial de Hannover en Alemania, que para mí significó algo así como un viaje al futuro. Ese año se presentó allí toda la robótica para la fabricación industrial y los sistemas automatizados inteligentes y autoajustables. Seis años después, durante una visita a una planta de Volkswagen en la cercanía de Hamburgo, me tocó observar todas esas innovaciones en acción. Las cintas transportadoras que caracterizan a las fábricas de automóviles, usualmente repletas de trabajadores ensamblando partes y ajustando tuercas, habían sido prácticamente tomadas por esos brazos y sistemas robotizados que con extraordinaria precisión, realizaban el trabajo de sus antecesores. Pienso que esta imagen ayuda a identificar los rieles por donde transcurre el drama de nuestro tiempo.
Considero que una de las causas básicas de la debacle mundial se debe justamente a la concentración de efectos de sucesivas oleadas de innovaciones tecnológicas sobre el empleo y la producción. Cada vez el lapso entre investigación básica y desarrollo tecnológico se acorta más, a la vez que los ritmos de incorporación de nuevas tecnologías a los procesos productivos tienden a acelerarse. A ello se agrega que los periodos de ajuste de las innovaciones tecnológicas a sus entornos y de éstos a ellas, se va acelerando gracias a la informática y otras tecnologías. En conjunto, la suma de estos efectos está destruyendo más trabajo del que se está creando, al punto que los periodos de desempleo de la fuerza de trabajo calificado se prolongan cada vez más, situación que origina cuantiosas perdidas de ingresos y gran devastación de recursos humanos.
Esta causa se halla acompañada de otros procesos altamente dañinos y destructores de tejidos sociales, humanos, ambientales y económicos. Me refiero a los múltiples “huecos negros” que el sistema capitalista ha construido y desarrollado para perpetuarse. Uno de ellos se refiere a todas esas formas de “librarse” de los deshechos químicos y la basura industrial, arrojándolos a la atmósfera, los cuerpos de agua y el suelo, al punto que el planeta se asemeja cada vez más a una gran cloaca, incapaz de reciclar sus deshechos. Pero no es el único hueco negro. Las grandes masas de desocupados en todo el mundo, son objeto propicio para descargar sobre ellas todas las falencias del sistema económico, tal como se ve en el caso de Francia. La migración también representa otro hueco negro, pues constituye una forma de desplazar parte de la presión social existente en las sociedades expulsoras, pero que ha traído consigo el fenómeno de las remesas (en Bolivia alcanzaron a mas de 800 millones de dólares el 2005), como símbolo de la voluntad de los migrantes de mantener estrechos vínculos con un mundo que los hace sentir cada vez más ajenos. Las expresiones de rechazo y abuso de las corrientes migratorias que se ve en los Estados Unidos y Argentina, muestran esa vacilación estructural que ocasionan los huecos negros, pues no se sabe si explotarlos o extirparlos. Los paraísos financieros y los tráficos ilícitos de toda especie son otros huecos negros que requiere el sistema económico imperante para reproducirse.
Si bien las causas señaladas anteriormente son por sí mismas destructoras y ampliamente devastadoras de todo tejido social y humano, no son la causa fundamental de la creciente miseria planetaria. La causa principal radica en la globalización dominante, es decir, en la implantación a escala mundial de la libertad de comercio tipo embudo, amplia y holgada para unos pocos países, y estrecha y restringida para la gran mayoría. Cada vez se hace más evidente que esta libertad de comercio limitada hace imposible que el trabajo que se crea se iguale con el trabajo que se destruye, que los efectos de las innovaciones tecnológicas puedan alcanzar a todos los confines planetarios y que las oportunidades económicas se distribuyan más equitativamente, pues la escala de operaciones que exigen las nuevas tecnologías requiere mercados mucho más amplios, los que no surgirán mientras los futuros compradores no puedan constituirse a su vez en sujetos vendedores de sus productos. La política de subsidios agrícolas y de acceso restringido y condicionado a los grandes mercados por parte de las países industrializados, es la causa fundamental de esta crisis perversa de crecimiento con desempleo que angustia a millones de seres humanos. A quienes no migran, sólo les queda contribuir a transformar profundamente el orden de cosas imperante, tal como se avizora en Bolivia. Es cuestión de vida o muerte.
Por lo visto, el viejo sistema capitalista se halla empeñado en sobrevivir en el presente a costa del futuro, pues no se inmuta ante las nuevas y múltiples cargas que le va añadiendo al planeta y a la sociedad humana, del mismo modo que la ortodoxia económica y las visiones angostas mantienen imperturbables su curso al desastre.
Publicado en Bolpress
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